flame
MEDITACIONES DIARIAS CON Obispo Barron
cross
¡Regístrate hoy!

2019 Reflexiones del Evangelio de Cuaresma


Amigos,

Durante la Cuaresma, aprendemos de Jesús en su estadía de cuarenta días en el desierto. Nos quedamos obstinadamente con él, haciendo lo que hizo allí, enfrentándonos a lo que allí enfrentó.

El desierto es el lugar de la clarificación. Cuando hemos sido despojados de los deseos relativamente triviales que nos preocupan, podemos ver, con una claridad un tanto inquietante, quiénes somos esencialmente y qué es lo que más importa. Blaise Pascal dijo que la mayoría de nosotros nos pasamos la vida buscando divertissements (distracciones), porque no podemos soportar el peso de las grandes preguntas. Jugamos, chismeamos, comemos y bebemos, buscamos el entretenimiento más banal, para no tener que enfrentarnos a la verdad sobre nosotros mismos, a la realidad de la muerte y a la exigencia de Dios. El Espíritu empuja a la gente santa al desierto porque es el lugar donde las divertissements desaparecen: “Ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches” (Mateo 4, 2).

Al final del ayuno del Señor, llega el tentador, porque la decisión sigue a la clarificación. Cuán a menudo en las Escrituras surge el tema de la decisión. Jesús mismo provoca la elección más dura: “El que no está conmigo está contra mí, y el que no recoge conmigo desparramama”.

Entonces Jesús está listo para la misión; inmediatamente después de las tentaciones, reúne a sus discípulos en torno a él y comienza el ministerio que alcanzará su culminación sólo en la cruz.

Así que, en esta Cuaresma, resolvamos librarnos de las divertissements, pasando un poco de hambre y sed, vaciándonos, para que las grandes preguntas puedan ser formuladas con claridad. Permitamos que el diablo venga, tentándonos con el amor al placer, al ego y al poder, pues en la tentación viene la decisión. Y en el desierto, con Jesús Maestro, démonos cuenta de que también nosotros somos personas en misión, porque en la decisión viene la identidad.

Paz,
Obispo Robert Barron


¿Le gustaría recibir cada mañana en su mail estas reflexiones diarias del Evangelio?