flame
MEDITACIONES DIARIAS CON Obispo Barron
cross
Quinta semana de Cuaresma

Martes 23 de marzo de 2021

Juan 8:21–30

Amigos, en el Evangelio de hoy, Jesús profetiza su crucifixión y el papel de su Padre en su muerte venidera. Lo que permitió a los primeros cristianos sostener la cruz, cantar sus alabanzas, usarla como condecoración, es el hecho de que Dios levantó y ratificó precisamente a este Jesús crucificado. “Ustedes lo mataron, pero Dios lo resucitó”. Por lo tanto, Dios estaba involucrado en esta cosa terrible; Dios estaba allí, trabajando en sus propósitos salvíficos.

¿Pero qué significa esto? Ha habido numerosos intentos a lo largo de los siglos cristianos de designar la naturaleza salvífica de la cruz. Permítanme ofrecer sólo una perspectiva. Fue claro para los primeros cristianos que de alguna manera, en esa terrible cruz, el problema del pecado había sido resuelto. La maldición del pecado había sido removida. En esa terrible cruz, Jesús funcionó como el “cordero de Dios”, sacrificado por el pecado.

¿Significa esto que Dios Padre es un cruel capataz que exige un sacrificio sangriento para apaciguar su ira? No, la Crucifixión de Jesús fue la apertura del corazón divino para que pudiéramos ver que ningún pecado nuestro podía finalmente separarnos del amor de Dios.

Reflexiona: ¿Reconoces y aceptas que el castigo del pecado es la muerte? Dada tu perspectiva, entonces, ¿cómo entiendes la muerte de Jesús en la cruz?


Meditaciones Anteriores

¿Le gustaría recibir cada mañana en su mail estas reflexiones diarias del Evangelio?