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MEDITACIONES DIARIAS CON Obispo Barron
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Miércoles de la Semana Santa

Miércoles 31 de marzo de 2021

Mateo 26:14–25

Amigos, en el Evangelio de hoy, Jesús pide a sus discípulos que vayan a Jerusalén y preparen una cena pascual.

En el corazón de la comida pascual estaba la comida de un cordero, que había sido sacrificado, en recuerdo de los corderos de la Pascua original cuya sangre había sido manchada en los postes de las puertas de los israelitas en Egipto. Haciendo de su Última Cena una comida pascual, Jesús estaba señalando el cumplimiento de la profecía de Juan el Bautista de que él, Jesús, sería el Cordero de Dios y el sacrificio definitivo.

Este sacrificio se hace sacramentalmente presente en cada misa, no por el bien de Dios, que no lo necesita, sino por el nuestro. En la misa, participamos en el acto por el cual la divinidad y la humanidad se reconcilian, y comemos el Cuerpo sacrificado y bebemos la Sangre derramada del Cordero de Dios.

Reflexiona: Durante la oración, entra profundamente en el sacrificio de Jesús como el cordero de Dios. ¿Cómo fue su sufrimiento? ¿Qué logró?


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