flame
MEDITACIONES DIARIAS CON Obispo Barron
cross
Tercer Domingo de Cuaresma

Domingo, 24 de marzo de 2019

Lucas 13,1-9

Amigos, el Evangelio de hoy nos trae la parábola de la higuera que no da fruto.

Este es algo usual en la literatura teológica de Israel: el árbol que no da fruto evoca la persona moral que no produce fruto espiritual. Cada persona tiene una misión: ser conducto de la gracia divina en el mundo. Como planta enraizada en Dios—piensen en la imagen de la vid y las ramas de Jesús—estamos destinados a producir frutos del amor, la paz, la compasión, la justicia, y la no violencia.

Y notemos que ello no debería realizarse con esfuerzo. Cuanto más nos acercamos Dios, nos volvemos más llenos de vida. Pero el misterio del pecado es que resiste la invasión de Dios; preferimos seguir nuestro propio camino; nos aferramos a nuestras propias prerrogativas y nuestra propia y estrecha libertad. Y el resultado es que nos falta vida. Sentimos como una depresión, como si la vida no llega a ninguna lado; en el lenguaje de Dante, es como estar “perdido en un bosque oscuro”.

En la parábola de Jesús, el viñador le ruega al propietario una oportunidad más de abonar el árbol y cavar a su alrededor, con la esperanza de hacerlo volver a la vida. Pero si esa vida no llega, el árbol será cortado. Esta es una nota de urgencia que se repite una y otra vez en la Biblia. Podemos quedarnos sin tiempo. Podemos volvernos tan resistentes a la gracia de Dios que nuestras hojas se vayan secando. Esto no es una venganza divina; es algo de la física espiritual.

¡Así que no tengas miedo de Dios! Ríndete a Él.


Meditaciones Anteriores

¿Le gustaría recibir cada mañana en su mail estas reflexiones diarias del Evangelio?