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MEDITACIONES DIARIAS CON Obispo Barron
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Reflexión para Cuaresma: Día 19

Domingo, marzo 19, 2017

Juan 4:5-42

Amigos, el día de hoy leemos en el Evangelio de Juan la magnífica historia de la mujer del pozo. La imagen de la sed se usa con frecuencia a lo largo de toda la Biblia, y representa el deseo que los hombres tienen de Dios.

En el momento más caluroso del día, Jesús le pide a la mujer samaritana que le dé de beber. Estamos aquí pisando suelo sagrado, pues toda la salvación está resumida aquí: nuestra sed de Dios se encuentra con la sed incluso más dramática que Dios tiene por nosotros. Agustín se inspiró en esto al momento de escribir su comentario de este pasaje: “Jesús estaba sediento de la fe de aquella mujer”.

Evidentemente, en un primer momento esta mujer se muestra perpleja. ¿Por qué está este hombre judío pidiéndome de beber? Traduzcamos esto al lenguaje espiritual: ¿cómo podría Dios todopoderoso tener sed de mi fe y de mi atención?

La respuesta de Jesús es magnífica: “El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed”. Estamos diseñados para la unión con Dios y, por lo tanto, estamos sedientos de Dios con un deseo infinito. Lo que Jesús ofrece aquí es la vida de la gracia, la vida divina, al propio Dios. Ésta es la única energía que podrá satisfacer nuestro anhelo infinito.


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