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MEDITACIONES DIARIAS CON Obispo Barron
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Cuaresma Día 21

Martes, 6 de marzo de 2018

Mateo 18:21-35

Amigos, el Evangelio de hoy nos brinda la parábola del siervo implacable, que nos revela la raíz de nuestra incapacidad para perdonar.

En el sentido más profundo, no nos pertenecemos a nosotros mismos. Todo lo que tenemos y somos proviene de Dios. Estamos destinados, con todos nuestros dones, a servir los propósitos de Dios. Nuestra propia existencia proviene de Dios, pero también el perdón de los pecados. Sin ningún mérito nuestro, Cristo murió por nuestros pecados y nos ofreció la misericordia divina. El resultado es el siguiente: no hay nada particularmente firme en uno mismo, nada que pueda reclamarse como propio. Todo lo que se posee ha sido recibido como regalo.

Ahora bien, la incapacidad de perdonar proviene de un juicio equivocado de la importancia de uno mismo. Si mi vida me pertenece, entonces me aferraré al resentimiento, a la ira y a la autojustificación cuando mi dignidad esté comprometida. Pero cuando nos damos cuenta que nuestra vida no es acerca de nosotros—cuando ponemos el perdón a los demás en relación al perdón de Dios a nosotros—entonces encontramos que el perdón real es posible.


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