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MEDITACIONES DIARIAS CON Obispo Barron
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Cuaresma Día 2

Jueves, 15 de febrero de 2018

Lucas 9:22-25

Amigos, en el Evangelio de Lucas de hoy Jesús describe condiciones para el discipulado: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará”.

¿Cómo superamos el dolor? ¿Cómo logramos la alegría? No por resignación estoica, ni por la negación budista del ser, ni por la contemplación platónica de las formas eternas, sino más bien por el sacrificio de uno mismo por amor. Jesús va a Jerusalén para entregarse, para sacrificarse por amor al otro—y por ello se convertirá en fuente de vida para los demás.

Ronald Knox habló sobre la señal de la cruz de esta manera: los primeros dos gestos forman la letra “I” y los dos siguientes la tachan. Esto es lo que la cruz de Jesús quiso decir y significa. El camino del discipulado es por amor abnegado y sacrificado, y eso es un camino de sufrimiento.


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